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ALCACHOFA AÑOS 30. UNA HISTORIA DE GÁNGSTERS
Por Víctor Llacuna
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Víctor Llacuna: Víctor Llacuna: Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Miembro de la sociedad Culinary Historians of Boston. Ha sido colaborador de Catalunya Universitaria, Regió7, Popular 1 y Diari de Tarragona. Es Máster en Educación por la Universidad de Barcelona y Máster en Estudios Hispánicos por Boston College University. Hace trece años que vive en Boston donde ha trabajado como profesor de lengua y literatura. Coleccionista de libros sobre temas relacionados con la gastronomía y las distintas bebidas. Aficionado a asistir a conferencias y eventos sobre temas gastronómicos.


Productores italianos, vendedores italianos, consumidores italianos y un nombre, Ciro Terranova que se enriqueció extorsionando para incrementar los precios artificialmente. Esta era la situación de la alcachofa en Estados Unidos a principios de los años 30. En California se produce casi el cien por cien de la alcachofa del país.  Ésta llegó de la mano de inmigrantes españoles en el siglo XIX. Fueron los italianos quienes desarrollaron su comercio a partir de los años 20, en especial la familia Debenetti, tal como testimonia el proyecto de Randall Jarrell para la Universidad de California en Santa Cruz. El pueblo de Castroville, de unos 4.800 habitantes se autoproclama capital mundial de la alcachofa. Incluso antes de iniciar su festival en mayo de 1959, ya había tenido reinas de la alcachofa; la más famosa Marilyn Monroe, en 1947, según documenta James Sterngold en el New York Times.

Ciro Terranova

 
Los primeros campos de alcachofas de Castroville se empezaron a cultivar en 1922, sustituyendo a la no tan lucrativa remolacha. La alcachofa gozó de gran popularidad entre los consumidores italianos de la costa este, en ciudades como Boston, Filadelfia o Nueva York. Ciro Terranova identificó la gran demanda de producto en Nueva York como una oportunidad de negocio. Se hizo con el control exclusivo de la distribución de alcachofas en a base de extorsionar los puntos de venta. Según explica el historiador Joel Decker en ‘The Carrot Purple and Other Curious Stories on the Food We Eat’, Terranova compraba la caja de alcachofas a 6 dólares y la revendía con un incremento del 30-40%. El propietario de establecimiento que no adquiría las alcachofas distribuidas por Terranova,ponía en riesgo su vida.

Nueva York 1932


Aún viviendo en costas opuestas, Terranova tuvo contacto con los granjeros de California gracias a conexiones familiares. Inmediatamente extendió su poder mediante la intimidación a los cultivadores. De este modo todos le vendían a él. Terranova, miembro de la familia Morello, una de las más antiguas de la mafia en Estados Unidos, tenía el control del Harlem italiano, la zona de mayor venta de verduras de Manhattan.

 
Little Italy 1900

Contó para su labor -no sólo de distribución de alcachofas, sino de cocaína- con la colaboración de sindicatos, políticos y jueces. De este modo ganó su apodo de “Rey de la alcachofa”. En diciembre de 1935 el nuevo alcalde, Fiorello La Guardia, anunció la prohibición de venta, exposición o posesión de alcachofas en la ciudad de Nueva York. Fue su medida para combatir el crimen organizado. Su estrategia tuvo un efecto contrario. La prohibición convirtió a la alcachofa en un producto aún más deseado. Una semana después derogó la medida. Finalmente Ciro Terranova, reemplazado por otros nuevos gángsters y empobrecido fue arrestado. En enero de 1936 regresó el libre comercio de alcachofas. Murió a la edad de 49 años de derrame cerebral. 

Fiorello La Guardia,