John Santa Cruz: Periodista limeño que escribe para la Revista Dionisos y sus artículos recorren en su amplitud el mundo gourmet. Trabajó en importantes medios de comunicación de su país como los diarios Expreso, La Razón, Del País, Extra, Vistazo y La República. Nació en 1979.
En Argentina existe una marcada tendencia para sus añadas contemporáneas: la de los blends. Con cortes impensados y mezclas de cepas nunca antes hechas, estos nuevos vinos están sorprendiendo a todos por su versatilidad, texturas y sabores, que los colocan como vanguardistas en la región.
Tendencia en blends
La juventud de los vinos, con esas notas florales, muy del terroir y de la uva misma, eran quizás las características resaltantes para definir los vinos del nuevo mundo, sobre todo en Chile y Argentina. Pero en estos últimos años, puntualmente en Mendoza, una nueva tendencia viene creciendo con resultados sorprendentes. Las bodegas, apoyadas en la experiencia de sus enólogos, exploran con éxito el complejo mundo de los blend, dejando de lado los cortes bivarietales, casi tradicionales, para ahondar con cepas que muy poca veces se vieron juntas en una botella, como un Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Syrah, o un Malbec, Petit Verdo y Bonarda, cada uva tiene un por qué en el corazón del vino, regalándole equilibrio, un tanto de acidez, o presencia tánica, cualidades que nacen en la imaginación de un enólogo, como fiel alquimista y repleto de paciencia, para esperar un par de años, probando y probando, hasta tener la fórmula perfecta, un buen blend argentino.
Hay para escoger, por donde se le mire, asegura el sumiller peruano José Bracamonte, consultor de vinos y gestor de cartas de los mismos. “Tengo varios preferidos, mezclas delicadas y elegantes, como el Gala 3, que es un Viognier, Chardonnay y Riesling de Luján de Cuyo. También me ha sorprendido el Finca Los Nobles, también de Luigi Bosca, con su Cabernet y Bouchet. Otro blend destacable es el Achával y Ferrer “Quimera” Malbec con Cabernet Sauvignon y Merlot, de cepas mendocinas. Otro, sin lugar a dudas, que está entre mis preferidos, es el Structura de Navarro Correas, en Mendoza, con esa mezcla de Cabernet Sauvignon, Malbec y Merlot. Estos son mis últimos recuerdos, son sabrosos, comerciales, además de cumplir con un precio que lo vale. Para los que ya perdieron la fe en éste estilo de vinos, serán una payasada, para los que saben beber y buscan algo realmente especial, éstos son por el momento mis favoritos”, acotó José Bracamonte.
Como aseguraba líneas arriba, desde que un enólogo tiene la idea de ensamblar un blend hasta que lo tenga en una botella, se tarda un par de años para tener el producto final. En primer lugar hay que esperar que la uva reúna todas las condiciones para ser llevadas a la bodega, trabajando de la mano con el ingeniero agrónomo. Esto tarda 365 días y contando. Luego que el mosto de estas uvas se convirtió en vino, el siguiente paso es maderizar estos jóvenes caldos por unos seis meses, para que absorban sabores y aromas a tostados y prolongar la vida del vino. Durante esta etapa se realizan catas mensuales, evaluando la evolución de estos caldos, hasta llegar el momento de decidir con qué otros vinos, de otras cepas, se van a mezclar. Al ser unidos y darle vida a un blend, se tiene q embotella por unos seis meses para que este vino termine de madurar. Tras este tiempo de espera llega el momento, el decisivo, allí se toma la decisión si resultó o se tienen que esperar.
“La tendencia del vino argentino va por el camino de los blends y hacia las denominaciones de origen por regiones o, sobre todo, por micro regiones, por tipos de suelos. La enología y la viticultura actual va hacia una viticultura gráfica, basada en estudios y en una mejor comprensión del mundo del suelo donde está plantada la vid. Allí están enfocando los bodegueros. En cuanto al manejo de los blends, es una vitivinicultura mas de conocimiento, de mejoras cualitativas, porque uno tiene la virtud de usar los rasgos particulares de cada variedad, por ejemplo, cuando yo uso el Malbec, el Merlot y el Cabernet en el blend Don Nicanor, el Malbec lo uso para el color, el Merlot para la dulzura y el Cabernet va extraer la parte tánica, para configurar la longevidad y la guarda del vino, Estas son las particularidades que uno tiene como herramientas para trabajar un vino de mejor calidad, mayor elegancia”, asegura Roberto González, enólogo de la bodega Nieto Senetiner.
Esta bodega mendocina es, para muchos, la que lidera esta nueva tendencia en cuanto a los blends con mayor complejidad. “En la línea Don Nicanor tenemos un blend a base de Chardonnay y Viognier, en las proporciones de 60-40. En este caso usamos el Chardonnay para entregarle acidez, longevidad y mineralidad al corte, y especialmente ese Chardonnay ha pasado por madera, esto va a entregar complejidad aromática en el tiempo; y el Viognier aportará porque es una uva mucho mas alcohólica, digamos que le regalará al vino una mejor dulzura en boca, así como aromas mas parecidos a mieles, a peras enlatadas en almíbar. Esa potencialidad se lo va a entregar el Viognier. Es un diferencial que sabe aprovechar Nieto Senetiner”, agrega el enólogo de esta bodega, que sostiene que Perú es el tercer mercado más importante para la marca en América, solo lo superan Estados Unidos y Brasil. Al Perú se exportan quince mil cajas de todas sus líneas anualmente.
Otro de los blends que están dando que hablar en el competitivo mercado argentino es el Otero Ramos 2006, de la bodega Otero Ramos en Luján de Cuyo. “Con los años que me da la experiencia, seleccionamos la mejor expresión de nuestros viñedos para amalgamarlos en un blend de excelencia, que es nuestro Otero Ramos 2006 Gran Reserva Premium, el vino ícono de nuestra bodega de familia, que recién verá la luz en el 2010, logrando en ese momento las mejores notas terciarias que dará la estiba y madurez en botella. Concebido con Pinot Noir, Malbec, Cabernet Sauvignon y Tannat”, apreció para Dionisos Manuel Otero Ramos, propietario de esta bodega. Como ven, muchas bodegas están trabajando en el mundo de la complejidad. Hay varias bodegas colegas que están haciendo grandes blends, pero lo cierto es que se tiene que tener experiencia para lanzarse a estas arenas de gladiadores, pues ojo, no cualquiera puede construir un blend.
“En Nieto Senetiner tenemos también otra línea, un tanto superior, llamada Occasionale. Para esta usamos el Ancelotta, que es una variedad relativamente nueva en la Argentina, también el Bonarda que es el despartís de Nieto Senetiner y el Syrah. Es un corte que se realiza una sola vez en la vida. Este tipo de corte no lo vamos a repetir nunca más en la historia, porque es único, es una filosofía de trabajo en Nieto Senetiner. Este corte es cosecha 2003. Ahora estamos trabajando uno cosecha 2006, donde se usan otras variedades como Malbec, Tannat o Petit Verdo o Bonarda. En cambio en la línea Don Nicanor los blends son más estables. Los próximos proyectos es trabajar en la línea Nieto Senetiner los bivarietales, por ejemplo Cabernet son Syrah o Malbec con Petit Verdo. También trabajamos en líneas de rosados y en un proyecto interesante los espumantes, 100% Pinot Noir. Tiene un color medio asalmonado y es ideal para maridar con ceviches”, agrega González.
En el Perú es un país con potencialidad para esta bodega. “Estamos con una serie de productos desde los vinos íconos hasta los vinos denominados Benjamín, pasando por Ocasionales, Bonarda, Don Nicanor y Nieto Senetiner. Dentro de ellos me parece destacable un producto que Nieto Senetiner le ha puesto mucho cariño y mucha fe, que es el Nieto Senetiner y el Don Nicanor, tanto en su versión blanca como Chardonnay, Viognier o en la versión blend que es una mezcla de uvas Malbec, Merlot y Cabernet Sauvignon. Otro producto que también es un desafío y un emprendimiento importante para Nieto Senetiner es el Bonarda, que es una uva estratégica dentro del paquete varietal de la Argentina, y de Nieto Senetiner en particular, siendo denominada la bodega Nieto Senetiner como el mejor elaborador de vinos Bonarda de la Argentina”, culmina González. Así hemos dado un vistazo sobre la realidad de los blends en Argentina.
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