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Muntaner 171 · Barcelona · Telf. 93 430 90 27
La tapa, la media ración y el montadito son versiones culinarias de moda que tienen entre otros precedentes a Paco Meralgo. Este establecimiento con dos barras simétricas, arrimaderos y unas mesas estratégicamente situadas, con vistas a la calle, es uno de los referentes barceloneses cuando se busca una formula de comer de todo un poco y este poco de calidad. En Paco Meralgo el muestrario de mariscos que tenemos a la vista resulta una seña de identidad, sobre todo si sabemos distinguir entre las gambas de primera, las almejas de Carril, las ostras gallegas, a 4,90 euros la pieza y a 5,95 euros la gigante, un jamón ibérico bueno y unos embutidos bien elegidos, como la lloganissa de Vic, de casa Sendra.
Como asiduo visitante de los mercados barceloneses, doy fe del distinto precio de las gambas. Muchas veces se venden como de Palamós unas que no lo son. Las de primera, subastadas en la lonja de la población ampurdanesa o por la tarde, en el mulle de pescadores de la Barceloneta son líderes en la clasificación de este marisco exquisito. Esta distinción entre gambas de Palamos y de Marruecos , lógicamente el paladar, al tiempo que se refleja en el precio de un capricho situado dentro de un expositor, distribuido con una estética que potencia el producto fresco. Si hay dudas sobre precios y procedencias Xavier Linares o Antonio Palmero las resuelven de inmediato.
Comer en Paco Meralgo implica un paseo minimalista por lo bueno, que no tiene porque ser lo más caro. Puede arrancar con los pajaritos de la huerta, una expresión que encierra cebolletas rebozadas, que son calçots si es temporada. Los buñuelos que he pedido se pagan a 1,40 euros la pieza y son de los mejores de Barcelona, tanto por su estructura interna, en la que se aprecia generosamente el bacalao, como por la técnica de fritura, un capitulo que alcanza los soldaditos de pavía, otra formula de preparar bacalao. El arte de rebozar incluye las croquetas, en versión pollo y jamón o pescado y marisco.
Dentro de este concepto, los chipirones a la malagueña son una tapa importante, compatible con una tortillita de camarones, tan sencilla como bien hecha. Otra media ración fundamental, en Paco Meralgo la dimensión de la tapa es la media ración, son las patatas bravas. De buena calidad, bien fritas, calientes, están acompañadas de una salsa que por fin merece el nombre de brava. Son patatas que pican, tienen barrio, no están hechas a base de suave lactonesa. A petición del comensal su potencia se puede graduar mezclando en el plato el aceite de ñoras con el alioli picante. Llegado este punto, el comensal queda subyugado por el rapidísimo servicio, que se mueve por los estrechos pasillos con una actitud de respetuoso buen rollo, que forma parte del encanto del establecimiento. Esta relación me llevó a probar una propuesta del maître, unas anchoas más coca de pan con tomate, aliñadas por una punta de vinagre de Módena, una pizca de pimentón y el aceite virgen indispensable. Buenas anchoas que cuadran con el pan con tomate y el vino blanco de la casa, el Birlocho, un verdejo de Rueda. Con este vino acompañé una concha de txangurro mientras me distraía viendo como preparan a la vista del cliente un huevo con butifarra de perol y ajos tiernos. El huevo llega crudo, y el camarero lo prepara dándole el punto de cocción deseado.
No quedé tan contento de la albóndiga de sepia, con una presencia excesiva de pan remojado en leche como del pulpo encebollado, un pulpo de roca, mediterráneo, servido, como todos los platos, en el momento preciso y a buena temperatura. Puestos a disfrutar de la camaradería que puede establecerse con el servicio, pedí una mini porción de paella, bien concebida, a base de un arroz bomba Bayo. Mientras la probaba, tomé nota de los platos del día que aparecen en una pizarra. Es un itinerario complejo, ideal para el cliente asiduo, porque a lo largo del mes no se repiten ofertas. Buena fórmula para probar desde garbanzos a cap y pota o canelones.
La carta de postres, breve, plantea, además de una macedonia de fruta fresca, como dulces buenas trufas de chocolate, los tradicionales taps de Cadaques a 1,45 euros, más unos brillantes tocinillos de cielo de elaboración propia. La botellería, importante y el champagne de la casa, Veuve Clicquot servido a copas, acaban de definir la cultura gastronomica de un Paco Meralgo que siempre esta lleno.
Miquel Sen
Enero 2012
Paco Meralgo
Muntaner 171
Tel: 93 430 90 27
Día de cierre: no tiene
Precio aprox: 35 euros (dependiendo del tapeo)
Platos para llevar: arroces, negro, de carne y verduras, de bacalao.
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