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EL TEMAMACARRONES RELLENOS DE CARRILLERAS, LA RECETA DE LA XARXA, Y EL VINO FINCA GARBET DE PERELADA. POR MIQUEL SEN

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RESTAURANTE YUE LAI

Ronda Sant Pere , 45 · Barcelona

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Ronda Sant Pere , 45 · Barcelona

POR FRANK FERRERO

La cultura China es la más milenarias del mundo, abarca 5000 años de historia. La tradición de su cocina busca la armonía entre los sabores y un equilibrio entre lo frio y lo caliente, los colores y las texturas de los diversos alimentos.  En este lugar concreto, huimos de toda tradición y vamos en busca de lo que denomina mi querida Lidia San Emeterio, un chino contemporáneo. Salimos del Club Cronopios, donde unos buenos amigos han venido  a verme recitar, un grupo tan dispar como entretenido. Lo componen músicos, ilustradores, guionistas , poetas, una amalgama de artistes todes, así que cualquier noche puede salir el Sol. Llenan la mesa con  sus colores y perfumes como en la canción de Sisa.
Al llegar al restaurante la terraza abarrotada genera algo de confusión, vamos sin reserva y somos ocho personas. En seguida nos ofrecen entrar dentro y aceptamos a pesar de los fumadores. La decoración me recuerda a esos locales neoyorquinos del Soho donde se aprovecha el espacio al milímetro, pero con buen gusto, cuadros en blanco y negro, columnas al más puro estilo Boardwalk Empire. No vengo con la intención de escribir una crónica, solo compartir con los amigos una velada en Barcelona antes de regresar a mi cueva de Ali Babá, no obstante la gastronomía de Yune Lai da pata dejarlo escrito.



En la calle estamos a treinta y muchos grados, hace un calor insoportable y la humedad hace estragos, la piel como chicle. Las cervezas van cayendo mientras ojeamos la carta e intentamos descifrar las recetas que ahí se exponen. No pueden faltar los dumpins de gambas, ni el pato pequinés y con que no puede faltar, empezamos a pedir como unos endemoniados. Elegir para ocho personas no es fácil y contando que solo había una vegana , resultó cuántico pedir bien las raciones, tres de pato , no, cuatro mejor , dos de cada y así hasta llenar de códigos un papel y cantarlos a la paciente camarera como si fuese una quiniela.



A día de hoy no es extraño encontrar en un grupo de personas bastantes opciones alternativas de alimentación, y si empezamos con las intolerancias y las enfermedades ni te cuento. Llevo tiempo hilando una teoría, que servirá de argumento para mi futura novela. En ella cuento como nos están envenenando a través de la comida, creándonos enfermedades crónicas y asegurándose así un ejercito de zombis adictos a los medicamentos que nos proporcionan los mismos que nos enferman. No continuo, que estas cosas ya se sabe, lanzas una idea y parece que el mundo gira sobre ella y se ponen a escribir sobre el mismo tema.



Vuelvo al Chino contemporáneo, suponemos que es un local de segunda o tercera generación, nos gusta lo de especular y hacernos nuestras teorías. Por la decoración, el trato y sin duda su conocimiento del idioma , dejar atrás las sillas, mesas y manteles kitch y abrir la mente a algo mas cosmopolita. Estamos en una mesa redonda y empiezan a llegar los platos. En el centro de la mesa una redonda de vidrio con movimiento circular es el divertimento de los allí presentes. Una forma diferente para compartir los platos sin tener que pasárselos de es amanera tan mediterránea que tenemos de hacerlo. En un perfecto orden de giro vamos compartiendo las verduras al vapor con un color espectacular que dan gusto verlas, rueda el bambú encurtido y vamos jugando con los palillos a ver como se pesca. 



Es un arte el de utilizar los palillos para comer, y noto que mis compañeros tienen mimetizado el movimiento de los dedos y el agarre, quizás sea el hambre que llevamos en el cuerpo que nos agudiza el ingenio. Los patos Pekin llegan y los disfruto como un loco por su textura crunch y sabor intenso, cada bocado hace salivar y pide más. El producto de primera calidad y van cayendo ollas y fogoncillos, un estofado de intestinos algo picante, ancas de rana fritas, salteado de bambú y pollo, ternera guisada con shitake. Una verdadera bacanal de la que no podemos evitar hacer fotografías, siguen llegando esos pequeños fogones individuales que me enamoran, esta vez con un guiso de patas de calamar y verduras que tiene un sabor muy intenso y sabroso. Siempre acompañado de cerveza helada, parece un suspiro pero todos vamos quedando saciados, teniendo en cuenta que no ha tocado la mesa ni una patata, ni un trozo de pan, un pequeño bol de arroz que alguien  ha pedido, esta muy acertado todo lo que hemos pedido.







Los postres son para tres que no somos tímidos, mochi con té verde y unas bolas de sésamo rellenas de azuki que ponen el punto dulce a la noche de hoy. De mi visita me llevo las sensación de haber comido un producto de calidad, muy bien elaborado, también es cierto que el calor de quien te acompaña, la conversación y la belleza de esas personas te hacen recordar con más o menos cariño los encuentros alrededor de la mesa.



Esta vez un completo, aunque no soy muy dado a visitar el lejano oriente, me llevo el placer de descubrir un lugar que recomiendo si pasáis por la ciudad condal.
Yo por mi parte continuaré visitando más lugares concretos con la idea de descubriros los mejores sitios donde comer y obtener esa ración de placer que todos necesitamos de vez en cuando.



restaurante Yue Lai
Ronda Sant Pere , 45
Barcelona
938552811