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EL TEMAMACARRONES RELLENOS DE CARRILLERAS, LA RECETA DE LA XARXA, Y EL VINO FINCA GARBET DE PERELADA. POR MIQUEL SEN

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RESTAURANTE YUE LAI

Ronda Sant Pere , 45 · Barcelona

El Refugio del Pescador: de la barca al plato [ Ir a LUGARES CONCRETOS ] [ Volver ]
 

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Durante estos largos y bochornosos días de agosto, los que hemos tenido que quedarnos en la ciudad de Barcelona hemos sobrevivido, entre otras cosas, gracias a lugares como este que nos han hecho el verano algo más llevadero. Bares, terrazas, pequeños restaurantes, alejados casi todos ellos de los circuitos turísticos abarrotados de una  Ciudad Condal que necesita urgentemente poner orden en el patio de una casa que le han tomado al asalto.
Durante este mes de tránsito entre  la temporada pasada y el “otoño caliente” que se avecina resulta difícil encontrar un rincón que no haya cerrado por vacaciones,  descubrir algún paraíso gastronómico perdido y no embrutecido por las hordas de turistas o, simplemente,  disfrutar de  esos pocos locales de cocina honesta que no pretendan venderte el diseño comestible de la “marca Barcelona”.  Si normalmente ya resulta difícil en esta ciudad separar el grano de la paja en materia gastronómica, esto se complica en plena temporada estival, por lo que resulta alentador, y hasta digno de celebración y mención de honor, recalar en este lugar en el que huele a pescado fresco por las cuatro esquinas.
La verdad es que no llegamos hasta aquí preguntando a los vecinos, pues habitualmente no frecuento esta población del Baix Llobregat más que para coger un avión, comprar alcachofas de su afamado Parc Agrari o disfrutar de las Jornadas Gastronómicas del Pota Blava, el pollo más laureado de esta zona sur del área metropolitana. Su nombre y dirección me llegó a través de una colega de profesión, compañera,  blogera gastronómica con  buen olfato y mejor paladar. En su crónica ya daba cuenta de que el lugar merecía la pena, aunque para ello debiéramos desplazarnos unos cuantos kilómetros al sur.


Puesto que era viernes noche, nos apetecía dar el pistoletazo de salida del fin de semana con un picoteo ligero,  frugal, pero de calidad. En pocas palabras: marisco y pescado  con buen vino  Rias Baixas  para aliviar la anodina vida del veraneante urbano.
El lugar, como ya hemos comentado, no está a la vista del paseante en alguna rambla concurrida, ni sale en las guías, apenas una mención en Internet, pero nos atraía  la idea de salir de los caminos trillados y buscar alternativas que luego pudieran repetirse durante los meses fríos si el descubrimiento valía la pena. Y la verdad es que ese pequeño riesgo  nos dejó tan buen sabor de boca que esperamos tener otras ocasiones para seguir probando la oferta de marisco y pescado de un local al que sólo le falta tener la barca en la puerta para dar garantía de frescura y buen hacer.


El local no es muy grande, la capacidad girará en torno a los 30 comensales, entre la barra y la mesa, lo que significa que  en este pequeño comedor no se pretende dar de comer de forma masiva, ni acumular ingentes cantidades de pescado que después se saca a la venta como sea. Todo vestido de madera, presidiendo la imitación a cabaña una virgencita del Carmen de tamaño mayúsculo, acoge y huele bien, diríamos que promete.  A penas dos personas  en sala y una tercera en cocina bien organizadas lo hacen todo. La muchacha de la entrada pone en la plancha, delante de todos, los mariscos y pescados haciendo salivar a los presentes. Todo llega impecable de sabor, de cocción, de temperatura. Las raciones son más que generosas, de modo que si lo que se pretende es simplemente comer algo ligero es no aventurarse con más de tres platos. Es mejor pedir más tarde lo que apetezca, tardarán el tiempo justo en freír, abrir al vapor  o  hacer a la plancha lo que se desee. En este primer encuentro , los boquerones del día, las gambas  y  los mejillones.


Otra de las buenas sorpresas, tal vez la mejor, es que sus precios no son escandalosos y el género es de muy buena calidad, de la costa más cercana, incluso, lo que nos lleva directos al Delta del Llobregat, lugar en el que se han pescado- se pescan todavía-  más de una buena dorada y lubinas salvajes,  como la que había llegado ese día en la barca directa a la cocina. De ahí que una de las recomendaciones más fervientes de nuestro anfitrión fuera este  pescado voraz y sabrosísimo que justo empezaba a limpiar.
Los boquerones- 20 kilos apelotonados en las picas listos para destripar- eran otras de las estrellas de esa noche, junto con las ostras, las vieiras y los bogavantes nacionales. Nos comentaban que hasta ahora les habían llegado muy pocos porque los chiringuitos los acaparaban casi todos, igual que las tallarinas ( coquinas para mí)  que además necesitan entre 48 y 72 horas para depurarse. Otra vez será….


Nos llamó también la atención la  propuesta de mariscadas y parrilladas en las que  se incluyen estos bogavantes azules que tan escasos parecen ya, langostas, en ocasiones, además de navajas, almejas, ostras… aquellos caprichosos que nos convierten a todos  en gourmets por un día, en sibaritas ocasionales. ¡Cuánto apetecen, sobre todo en los meses de calor y asueto, esos caparazones, colas, conchas, corales jugosos! Regadas con un buen vino, dejarán el poso de los mejores recuerdos estivales.


Las frituras no faltan: chipirones, rabas, calamares, boquerones, salmonetes, pescadillas…. Existe la posibilidad de pedir una fritura variada en la que el contenido  dependerá de lo que el proveedor –pescador haya dejado ese día. Nosotros, sin embargo, nos conformamos con unos boquerones que apenas tenían restos de harina, eran increíblemente frescos y sabían a pescado rígido, recién salido del agua, porque ni siquiera tenían adobo alguno, que siendo muy sabroso, siempre enmascara el gusto especial del pescado azul: para comerlos con cabeza y cola, enteritos. Los mejillones del Delta del Ebre nos encantaron. Bien sabe lo humilde cuando se trata con mimo. Lo mismo cabe decir de la gamba listada de Huelva. Deliciosa, sin más que ajo y perejil y su propio jugo que soltó en la plancha. Un pequeño placer devorar  esas cabezas despreocupadamente, sin pensar en los saqueos de otros, en la incertidumbre, regodeándose en este marisco de sabor intenso  con la lentitud de este agosto plomizo y desaborido que pasará a la historia por ser el verano de la desilusión y la vergüenza.

Por Inés Butrón

Licenciada en filología hispánica por la UB, periodista, escritora y autora de varios libros sobre temas gastronómicos: Ruta gastronómica por Cantabria,  Ruta Gastronómica por Andalucía y  Ruta Gastronómica por Galicia, Salsa Books, Barcelona 2009. Comer en España, de la subsistencia  a la vanguardia. Ed. Península. Madrid 2011"

El Refugio del Pescador
C/ Penedès 83

08820 El Prat de Llobregat (Barcelona),
Tel: 93 370 14 83
Precio medio: 30 euros